Reconstruyéndome en vida.

Hace seis años perdí la relación con mi papá y con mi mamá. Estaba furiosa con ellos, porque en un viaje de estudios, me di cuenta que había vivido casi una década con anorexia. Recuerdo muy poco de lo que hice y dije cuando regresé a casa, pero no puedo olvidar la sensación de furia que deposité en ellos. Los culpé de mi enfermedad y pensé que habían sido malos padres por no haberme conseguido la ayuda adecuada a tiempo.


A pesar de que una y otra vez les dije que los odiaba, ellos permanecieron junto a mí, esperando a que algún día volviera a confiar en ellos y pudiera perdonarlos.


Ellos pusieron con amor, toda su energía en mi recuperación. No sólo pagaron mis internamientos, terapias y medicamentos, sino que también se invirtieron en trabajar en sus propias terapias, no sólo para tener los recursos adecuados para ayudarme, sino para resolver sus propias historias de vida y todo esto, porque me aman y quieren verme feliz. Durante todo este tiempo, nunca me forzaron a reconstruir mi relación con ellos y siempre me esperaron a que yo estuviera lista para volver a depositarles mi confianza.


Seis años después de mi primer internamiento, he vuelto a sus brazos y no sólo eso, he sido capaz de comprender que ellos no tuvieron la culpa de nada. No fue su culpa que yo decidiera enredarme en un trastorno alimenticio y tampoco fue su culpa todo lo que derivó de mi proceso de recuperación. Después de muchísimo trabajo en terapia, puedo ver que han hecho todo lo que tenían a mano para ayudarme a recuperarme y me han amado a pesar de las circunstancias tan desfavorables. También ahora puedo ver el inmenso amor que me tienen y su gran deseo de verme triunfar y lograr mis sueños.


Hoy, me queda muy claro que mis papás han sido un pilar fundamental en mi proceso de recuperación y me siento muy agradecida con ellos de que nunca se dieron por vencidos y me dieron la oportunidad de sanar a mi tiempo y dándome el espacio para ello.


Gracias papá y mamá por tenerme paciencia para recuperarme y por acompañarme en mis éxitos, pero también en mis momentos más difíciles. Gracias por dejar quebrarme, para volver a construirme sana, fuerte y sobre todo muy feliz.

Amante del té, las letras y la buena literatura. Sobreviviente de un trastorno alimenticio y orgullosa maestra de danza.

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Sobre mí

Sobre mí

Mi nombre es Lucía y vivo en una constante paradoja. En cuestiones de segundos paso de la euforia a la depresión, de la calma al caos y de la locura a la sensatez. Estos conflictos me han demostrado que las dualidades y contradicciones vienen a construir lo que significa vivir en consciencia y plenitud.

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La vida en paradoja