Déjalo salir a raudales

Estoy en un café en Monterrey con el que creí era el amor de mi vida. Se muestra distante y dice las palabras que a tanto miedo le tengo: “Lucía, tenemos que hablar”  Comienza a explicarme el montón de motivos por los que ya no quiere estar conmigo: que si me porté demasiado inmadura, que no lo comprendo, que ya no siente lo mismo. Veo sus labios moverse pero yo no puedo escucharlo porque sé que lo estoy perdiendo. Siento

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Una nueva vida

Estoy sentada en el baño de mi departamento, con las lágrimas saliendo a mares y al ansiedad corriendo por mis venas. Estoy eufórica, tan emocionada y feliz que no puedo pensar claramente. Hay muchos eventos que se avecinan y que me emocionan tanto que hacen que me desborde de la alegría. Lloro porque me da miedo el cambio pero también por la inmensa alegría que siento por al fin ser dueña de mi propia vida.  Estoy próxima a mudarme de

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Hoy no entré en mis pantalones

Ahí estaban, esperándome en la esquina de mi clóset. Una parte de mi sentía que me retaban, que me hablaban y seducían para caer de vuelta a la enfermedad. Esos pantalones a rayas que tanto me gustan y que desde el inicio de la pandemia, he decidido no usar. Son pegados al cuerpo y el botón siempre me ha quedado un poco justo, por lo que desde que comencé a comer mejor decidí abandonarlos en el fondo del armario. Hoy

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Entre el miedo y el hambre

Estoy en el consultorio de mi psiquiatra en crisis. En el verano me percaté que llevaba casi una década luchando contra un trastorno alimenticio y las conductas se salieron de control. Tengo hambre y estoy desesperada. No entiendo nada y honestamente, necesito a alguien que me ponga un alto. Poco a poco, voy destruyendo todo a mi alrededor. En mi desesperación culpo a mis padres y hermanos, a la sociedad, a mi profesión y a mi misma. Me recrimino por

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De una terapia a otra

Pisé por primera vez un consultorio de psicología a los ocho años de edad. Estaba por reprobar el primer año de primaria porque era demasiado perfeccionista y como no lograba escribir de una forma que se viera “bonita” ni siquiera lo estaba intentado. Me estaba quedando atrás y la maestra sugirió que me llevaran con un psicólogo. Recuerdo bien lo que hice esa primera sesión con una psicóloga que me trataba de forma condescendiente: me puso a pintar a mi

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Memes gordofóbicos: la verdadera epidemia

Todos saldremos rodando de la cuarentena. No tienes hambre, es aburrimiento. Cierra la alacena, es pura ansiedad. Para anticuerpo, el que se me está quedando. Quédate en tu talla: come frutas y verduras. Le he dado vuelta al refrigerador para ya no comer más. Estos son algunos de los memes que he recibido en las últimas tres semanas. A partir de la cuarentena, mi muro de Facebook se ha llenado de imágenes gordofóbicas que lo único que hacen es angustiarme

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Del derrumbe a la reconstrucción

Hay una escena que se repite una y otra vez en mi cabeza: mi mamá llorando desconsoladamente a causa de mi primer internamiento en un café en la esquina de mi casa. Había regresado a Monterrey después de seis meses de estar internada en una clínica para trastornos alimenticios en la Ciudad de México. Era mi primer contacto con ella desde que después de un viaje a Europa, le confesé que tenía anorexia y necesitaba ayuda. Recuerdo poco de lo

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Nosotras

Nosotras

Mi nombre es Lucía y vivo en una constante paradoja. En cuestiones de segundos paso de la euforia a la depresión, de la calma al caos y de la locura a la sensatez. Estos conflictos me han demostrado que las dualidades y contradicciones vienen a construir lo que significa vivir en consciencia y plenitud.

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La vida en paradoja